Bajo el mando de Roberto Kelly, Toros de Tijuana firmó una destacada temporada regular en 2026 y consolidó su camino hacia la conquista del título.
En la postemporada, la novena fronteriza venció a Algodoneros de Unión Laguna, Charros de Jalisco y Sultanes de Monterrey para conquistar la Zona Norte.
Los Toros superaron cada una de estas series en cinco juegos, sin conocer la derrota como visitantes, y sellaron su boleto a la Serie del Rey.
Frente a Olmecas de Tabasco, Tijuana se impuso en seis juegos para conquistar el tercer campeonato de su historia y convertirse en la franquicia más ganadora de la LMB en la última década.
Bajo el mando de Roberto Kelly, Toros de Tijuana firmó una destacada temporada regular en 2026 y consolidó su camino hacia la conquista del título.
En la postemporada, la novena fronteriza venció a Algodoneros de Unión Laguna, Charros de Jalisco y Sultanes de Monterrey para conquistar la Zona Norte.
Los Toros superaron cada una de estas series en cinco juegos, sin conocer la derrota como visitantes, y sellaron su boleto a la Serie del Rey.
Frente a Olmecas de Tabasco, Tijuana se impuso en seis juegos para conquistar el tercer campeonato de su historia y convertirse en la franquicia más ganadora de la LMB en la última década.
El primer gran reto de los campeones llegó frente a Algodoneros de Unión Laguna, un rival que se había convertido en una auténtica pesadilla para los astados.
La novena de Torreón había eliminado a Tijuana en las tres postemporadas anteriores, convirtiéndose en su verdugo durante el Primer Playoff.
Bajo el mando de Roberto Kelly, Toros respondió a la presión después de dividir triunfos en los primeros dos juegos de la serie.
Con tres victorias consecutivas en el Estadio de la Revolución, Tijuana dejó atrás al fantasma de Unión Laguna y avanzó a la siguiente ronda sin necesidad del comodín.




















El primer gran reto de los campeones llegó frente a Algodoneros de Unión Laguna, un rival que se había convertido en una auténtica pesadilla para los astados.
La novena de Torreón había eliminado a Tijuana en las tres postemporadas anteriores, convirtiéndose en su verdugo durante el Primer Playoff.
Bajo el mando de Roberto Kelly, Toros respondió a la presión después de dividir triunfos en los primeros dos juegos de la serie.
Con tres victorias consecutivas en el Estadio de la Revolución, Tijuana dejó atrás al fantasma de Unión Laguna y avanzó a la siguiente ronda sin necesidad del comodín.




















En la Serie de Zona, Roberto Kelly se reencontró con un viejo conocido: Benjamín Gil, quien un año antes había dejado fuera al estratega panameño en su camino hacia la Serie del Rey.
El enfrentamiento prometía grandes emociones: dos equipos con fortalezas contrastantes, uno respaldado por su pitcheo y el otro por su poder ofensivo. La serie estaba abierta y pronosticar un ganador era una tarea complicada.
Al igual que en el Primer Playoff, Toros de Tijuana hizo valer su poder en territorio rival y consiguió tres victorias en el Estadio Panamericano. Un cuadrangular de Franchy Cordero por todo el jardín contrario selló el triunfo y el boleto de la embestida a la Serie de Campeonato de la Zona Norte 2026.



















En la Serie de Zona, Roberto Kelly se reencontró con un viejo conocido: Benjamín Gil, quien un año antes había dejado fuera al estratega panameño en su camino hacia la Serie del Rey.
El enfrentamiento prometía grandes emociones: dos equipos con fortalezas contrastantes, uno respaldado por su pitcheo y el otro por su poder ofensivo. La serie estaba abierta y pronosticar un ganador era una tarea complicada.
Al igual que en el Primer Playoff, Toros de Tijuana hizo valer su poder en territorio rival y consiguió tres victorias en el Estadio Panamericano. Un cuadrangular de Franchy Cordero por todo el jardín contrario selló el triunfo y el boleto de la embestida a la Serie de Campeonato de la Zona Norte 2026.



















Con Algodoneros de Unión Laguna y Charros de Jalisco fuera del camino, Toros de Tijuana estaba cada vez más cerca de su objetivo: conquistar el campeonato.
El último obstáculo en la Zona Norte fue Sultanes de Monterrey, un viejo conocido para Roberto Kelly y su novena, en una serie que prometía grandes emociones.
Tras dividir triunfos en Tijuana, la batalla se trasladó a Monterrey. En medio de un ambiente electrizante, los astados consiguieron tres victorias consecutivas para coronarse campeones de la Zona Norte.
Entre espectaculares jugadas defensivas y dos grand slams de Hernán Pérez, Toros selló su boleto a la Serie del Rey, la cuarta en la historia de la franquicia.


















































Con Algodoneros de Unión Laguna y Charros de Jalisco fuera del camino, Toros de Tijuana estaba cada vez más cerca de su objetivo: conquistar el campeonato.
El último obstáculo en la Zona Norte fue Sultanes de Monterrey, un viejo conocido para Roberto Kelly y su novena, en una serie que prometía grandes emociones.
Tras dividir triunfos en Tijuana, la batalla se trasladó a Monterrey. En medio de un ambiente electrizante, los astados consiguieron tres victorias consecutivas para coronarse campeones de la Zona Norte.
Entre espectaculares jugadas defensivas y dos grand slams de Hernán Pérez, Toros selló su boleto a la Serie del Rey, la cuarta en la historia de la franquicia.


















































Llegó la hora de la verdad. En la Serie del Rey, Toros de Tijuana se enfrentó a Olmecas de Tabasco, campeón de la Zona Sur tras superar a Pericos de Puebla.
Los primeros cuatro juegos fueron una batalla sin tregua. Cada error pesó y cada carrera contó, hasta dejar la serie empatada a dos triunfos por bando y preparar el escenario para un quinto juego inolvidable.
Con Tijuana abajo por una carrera en la apertura del octavo episodio, Hernán Pérez conectó un cuadrangular por el jardín izquierdo para empatar el encuentro. Una entrada después, Junior Lake desapareció la pelota para darle la ventaja a los astados y devolver la serie a la frontera.
De regreso en el Toros Mobil Park, el sexto juego se convirtió en un auténtico duelo de pitcheo. Entonces apareció Gilberto Celestino, cuyo imparable impulsó la ventaja del campeonato y desató la celebración en el coloso del Cerro Colorado.
Tijuana conquistó su tercer título de la Liga Mexicana de Beisbol. Una hazaña que confirmó una vez más la filosofía de la embestida:
SUFICIENTE NO ES SUFICIENTE.











































Llegó la hora de la verdad. En la Serie del Rey, Toros de Tijuana se enfrentó a Olmecas de Tabasco, campeón de la Zona Sur tras superar a Pericos de Puebla.
Los primeros cuatro juegos fueron una batalla sin tregua. Cada error pesó y cada carrera contó, hasta dejar la serie empatada a dos triunfos por bando y preparar el escenario para un quinto juego inolvidable.
Con Tijuana abajo por una carrera en la apertura del octavo episodio, Hernán Pérez conectó un cuadrangular por el jardín izquierdo para empatar el encuentro. Una entrada después, Junior Lake desapareció la pelota para darle la ventaja a los astados y devolver la serie a la frontera.
De regreso en el Toros Mobil Park, el sexto juego se convirtió en un auténtico duelo de pitcheo. Entonces apareció Gilberto Celestino, cuyo imparable impulsó la ventaja del campeonato y desató la celebración en el coloso del Cerro Colorado.
Tijuana conquistó su tercer título de la Liga Mexicana de Beisbol. Una hazaña que confirmó una vez más la filosofía de la embestida: SUFICIENTE NO ES SUFICIENTE.










































